Patas Arriba La Escuela Del Mundo Al Revés


71Eg74NMb0S

VÍDEO: Patas arriba La Escuela Del Mundo Al Revés Eduardo Galeano


Click para abrir el PDF
Qué razón tenía Eduardo Galeano, cuando al final del Milenio, escribió este libro tan sorprendente. El mundo está patas arriba,  nos hemos dejado por el camino todos los valores éticos.

Las potencias mundiales se reúnen en una comida que pretende ser un alegato contra el hambre, sin embargo….los comensales trinchan más de 100 platos exquisitos,  se regodean unos con otros pensando cuántas  migajas tirarán a los perros.

Los españoles reciben a miles de inmigrantes en pateras. Miran el televisor y cierran los ojos, al ver su sufrimiento. Son hombres y mujeres que necesitan auxilio, pero… a esas personas se les ofrece asistencia médica gratuita, se les encajona en una casa, se les da alimentos, ropas, enseres básicos. Los españoles se cabrean. ¡Qué se vuelvan a su país! Allí es donde deben ayudarlos. Nosotros ya tenemos bastantes miserias, no queremos okupas, no queremos que vengan los de fuera a quitarnos lo que es nuestro por ley.

En medio de todo el barullo,  los partidos políticos se cuecen entre ellos,  echándose los unos a los otros  sapos y

culebras. El erario público es tan necesario, pero ¡ojo¡ que nadie toque su salario. Sólo en el ojo del prójimo escancian la sal, una forma como otra, de marcar su terreno.

Que nadie penetre en el Valhara, ese es un territorio prohibido para la gente del común, a la chusma no le está permitido codearse con la realeza, no vaya a ser que se manchen las manos.

Nadie podrá señalarlos con el dedo, porque son ellos los que saben gobernar…Al pueblo, al pueblo démosle pan y circo…verás tú, qué contentos se ponen.

Reseña al libro: Patas arriba. “La escuela del mundo al revés” de Eduardo Galeano.

 Algunos libros deberían colocarse en las estanterías de las librerías de forma estratégica, en un lugar donde figurase un cártel con letras mayúsculas que dijese: ¡Ojo, joya maestra! También es lógico que aquellos otros que desenmascaran la realidad que nos rodea, no sean vendidos a gran escala, porque son altamente críticos con la sociedad actual al proyectar diapositivas de la realidad sin tapujos. Estos libros no deberían exhibirse porque nos aterramos fácilmente cuando vemos la basura cotidiana con la que nos alimentamos diariamente, por eso preferimos expulsar la adrenalina con películas donde los buenos son siempre recompensados, pese a que para ello tengan que hacer voladuras en la cabeza del contrario, el “malo” de la peli, que siempre salta por los aires en el momento más inesperado para beneplácito de la gente.

Sin embargo esta clase de libros existen porque a algunos “locos” les ha dado por echar  leña al asador y mostrarnos cómo anda el género humano. Pretenden hacernos recapacitar quizá o tal vez mostrar lo irremediable: el mundo está gravemente enfermo. Aquellos valores que antaño figuraban en el podium: virtud, honor, verdad, ley, respeto al prójimo, solidaridad; todos han caído en picado porque el hombre se ha vuelto un canalla y su único lema es “sálvese quien pueda” o “muérase quien no pueda“. A los seres humanos sólo se les combate con el látigo de la injusticia, o lo que es mucho peor, con el bálsamo de la ignorancia.

Creemos una televisión que aboque a las personas a la estupidez, con programas basura; donde el privilegio de la información sea minimizado por las grandes empresas que inventan una realidad panfletaria que no nos deja ver lo que hay al otro lado del espejo. Creemos una publicidad que nos incite a sustituir a las personas por  cosas y nos haga crearnos la estúpida certeza de que esas posesiones nos van a hacer más felices. Invitemos a los pobres a los centros comerciales los fines de semana para que ellos y sus hijos se muerdan los ojos y vuelvan a casa creyendo que lo único que pueden hacer para dar el salto es deslomarse en jornadas intensivas de trabajo que les permitirá comprar el coche soñado a plazos, la televisión para toda la familia o la última moda que caduca en un parpadeo.

El mundo ha dejado claro que la distribución de los panes y los peces necesariamente debe ser injusta para que siga existiendo el juego de la ruleta y los únicos que deciden cuando disparar las balas sean los dueños, los amos; el resto seguimos siendo la servidumbre, la masa controlable y prescindible. Por eso cuando nacemos ya llevamos la desdicha a cuestas, cada cual tiene la propia según la horma de su zapato.

Lo que vemos en muchas películas o culebrones no son más que escaparates fatuos de nuestros propios sueños, que los estudios de empresa se encargan de radiografiar. La sociedad se encarga de vapulearnos desde todos los flancos. Los pobres son como animales: llevan el cuchillo al cuello dispuesto para descuartizar al prójimo y comerse sus entrañas. Su coeficiente intelectual es nulo, por lo que el único aprendizaje que recibirán en sus vidas será el que enseña a desobedecer las leyes sociales. Es lícito pues que la policía cargue continuamente contra ellos. Los grupos de autodefensa cargan impunemente contra los miserables, pero detrás de ellos se esconden entre las sombras los cobardes que tiran las piedras y esconden la mano. Políticos sin conciencia, conscientes de que hoy la impunidad campea en los círculos del poder. Impunidad que permite a las grandes potencias repartirse la tarta del mundo planificando guerras y masacrando a los inocentes. Esos mismos políticos son los que se sientan en los organismos internacionales y planifican las ayudas internacionales a los países pobres, acuerdan pactos de “no agresión” o deciden la suerte que deben correr los gobiernos, cuya mano dirige un déspota. Políticos que se aterran cuando no figuran en el candelero de las noticias aunque sólo salgan en la foto estrechando la mano a los poderosos, los verdugos que no esconden su rostro porque sus manos no están bañadas en sangre.

¡Tápense los oídos señores! cuando escuchen proclamas de grupos que denuncian la insolidaridad, cuando oigan las humillaciones que sufren los sin nadie: mendigos, niños desarrapados que llevan fusiles, adolescentes confiscados por las drogas químicas, negros, indios, judíos, que son masacrados sin piedad.

¡Tápense los ojos! cuando la televisión muestre la desolación del planeta y cómo destruimos nuestra casa. Tranquilícense, no es culpa de nadie. Se absuelve a la humanidad de sus crimines contra la tierra a la que estamos abocando a la destrucción.

El escritor Eduardo Galeano muestra en este libro las claves del mundo al revés. Con su profesionalidad habitual denuncia que las claves del éxito de la sociedad contemporánea contraatacan todos los valores por los que paradójicamente hemos luchado los seres humanos. Valores que violamos diariamente. El autor recuerda a Alicia en su viaje a través del espejo. Nos invita a que viajemos por la escuela del mundo al revés, con sus clases magistrales sobre la impunidad del poder, las lecciones de la sociedad de consumo que nos caza como si fuésemos bobos, las catedrales del miedo o los cursos sobre injusticia, racismo y machismo. A este programa de estudios Galeano añade su inconfundible estilo que cruza el ensayo, la poesía, la narración y la crónica para mostrarnos sin tapujos las lacras de la sociedad contemporánea. Añade al final de cada capítulo las fuentes consultadas, para que los incrédulos puedan documentarse y contrastar sus datos. Podemos creernos que algunos de sus juicios son parciales, ya que se centran en la realidad de América Latina, como ya paso en su otro libro aclamado por la crítica, “Las venas abiertas de América Latina“, publicado por la misma editorial; lo que no podemos es taparnos los ojos o los oídos ante la realidad. Por eso el epígrafe final que cierra el libro nos invita a darle la vuelta al mundo:

Si el mundo está, como ahora está, patas arriba, ¿no habría que darlo vuelta, para que pueda pararse sobre sus pies?”

Los docentes tomamos nota.  Echemos todos más leña en el asador. ¡Más madera, señores! ¡Más madera!

( Y para muestra un botón….He aquí un fragmento del libro que suelo utilizar en 2º de Bachillerato para comentar los elementos de modalización)

Patas arriba  Eduardo Galeano.

Educando con el ejemplo: “En la escuela del mundo al revés, el plomo aprende a flotar y el corcho a hundirse: Las víboras aprenden a volar y las nubes aprenden a arrastrase por los caminos.”

El mundo al revés premia el revés: desprecia la honestidad, castiga el trabajo,recompensa la falta de escrúpulos y alimenta el canibalismo. Sus maestros calumnian a la naturaleza: la injusticia, dicen, es ley natural.(…). Para explicar el éxito de los negocios, John D. Rockefeller solía decir que la naturaleza recompensa a los más aptos y castiga a los inútiles,

¿Supervivencia de los más aptos? La aptitud más útil para abrirse paso y sobrevivir,  el killing instinct, el instinto asesino, es virtud humana  cuando sirve para que las empresas grandes hagan la digestión de las empresas chicas y para que los países fuertes devoren a los países débiles, pero es prueba de bestialidad cuando cualquier pobre tipo sin trabajo sale a buscar comida con un cuchillo en la mano (…)

La economía mundial es la más eficiente expresión del crimen organizado. Los organismos internacionales que controlan la moneda, el comercio y el crédito practican el terrorismo contra los países pobres, y contra los pobres de todos los países, con una frialdad profesional y una impunidad que humillan al mejor de los tirabombas.

…. En los suburbios del mundo, los jefes de estado venden los saldos y retazos de sus países a precio de liquidación por fin de temporada, como en los suburbios de las ciudades los delincuentes venden, a precio vil, el botín de sus asaltos. Los asaltantes, al acecho en las esquinas, pegan zarpazos que son la versión artesanal de los golpes de fortuna asestados por los grandes especuladores que desvalijan multitudes por computadora. Los violadores que más ferozmente violan la naturaleza y los derechos humanos, jamás van presos. Ellos tienen las llaves de las cárceles.

En el mundo tal cual es, mundo al revés, los países que custodian la paz universalson los que más armas fabrican y los que más armas venden a los demás países; los bancos más prestigiosos son los que más narcodólares lavan y los que más dinero robado guardan; las industrias más exitosas son las que más envenenan el planeta; y la salvación del medio ambiente es el más brillante negocio de las empresas que lo aniquilan. ….

Caminar es un peligro y respirar es una hazaña en las grandes ciudades del mundo al revés. Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo.  El mundo al revés nos entrena para ver al prójimo como una amenaza y no como una promesa, nos reduce a la soledad y nos consuela con drogas químicas y con amigos cibernéticos. Estamos condenados a morirnos de hambre, a morirnos de miedo o a morirnos de aburrimiento, si es que alguna bala perdida no nos abrevia la existencia.

¿Será esta libertad, la libertad de elegir entre esas desdichas amenazadas, nuestra única libertad posible? El mundo al revés nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla; a olvidar el pasado en lugar de escucharlo y a aceptar el futuro en lugar de imaginarlo: así practica el crimen, y así lo recomienda. En su escuela, escuela del crimen, son obligatorias las clases de impotencia, amnesia y resignación. Pero está visto que no hay desgracia sin gracia, ni cara que no tenga su contra cara, nidesaliento que no busque su aliento. Ni tampoco hay escuela que no encuentre su contraescuela.

Fuente: elarlequindehielo.obolog

¡Click aquí para regresar a la página de inicio del blog!

Anuncios